El rol de líderes y equipos en la construcción de confianza y posicionamiento en LinkedIn.
Durante años, muchas empresas han concentrado su comunicación digital en los perfiles corporativos. Sin embargo, en LinkedIn ocurre algo evidente: las personas generan más confianza que los logos. Los contenidos firmados, opinados y contextualizados desde la experiencia suelen tener mayor alcance, credibilidad y conversación.
En ese escenario aparece el concepto de Employee Advocacy.
El Employee Advocacy se refiere a estrategias que promueven la participación genuina de colaboradores, líderes y especialistas como voceros naturales de la marca en redes profesionales. No se trata de repetir mensajes corporativos ni de forzar publicaciones, sino de poner en valor el conocimiento, la experiencia y la mirada de quienes forman parte de la organización.
Personas antes que marcas
En entornos B2B, la reputación se construye a partir de confianza, trayectoria y consistencia. Las decisiones rara vez se toman de manera impulsiva y suelen involucrar a varias personas. En ese contexto, leer a un gerente, a un especialista técnico o a un socio reflexionando sobre su industria resulta mucho más creíble que un mensaje institucional genérico.
Por eso, el Employee Advocacy no reemplaza la comunicación corporativa, sino que la complementa. La marca define un marco, un relato y ciertos criterios, mientras que las personas lo expresan desde su rol, su experiencia y su propio lenguaje.
El error de forzar la participación
Uno de los errores más frecuentes es confundir Employee Advocacy con obligación. Pedir que todos publiquen, entregar textos prefabricados o medir el éxito solo por cantidad de posteos suele generar el efecto contrario: contenidos artificiales, poco creíbles y, en algunos casos, desgaste interno.
Cuando la participación no es voluntaria ni coherente con el rol de cada persona, el impacto reputacional se diluye. En LinkedIn, la autenticidad se nota.
Cuando el Employee Advocacy sí funciona
- Las estrategias que funcionan tienen algunos elementos en común:
- personas que realmente tienen algo que decir
- lineamientos claros, pero no guiones rígidos
- coherencia con el propósito y los valores de la empresa
- y acompañamiento para ordenar ideas, no para imponer mensajes
En esos casos, la visibilidad aporta credibilidad y refuerza la confianza de manera sostenida.
Antes de impulsar programas de Employee Advocacy, vale la pena preguntarse quiénes están hoy representando a la empresa en LinkedIn, qué están diciendo y si ese discurso refleja realmente lo que la organización es y hace. En muchos casos, el potencial ya está dentro de la empresa; solo falta criterio para activarlo.

